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DESDE EL CINE….LUZ DE GAS

15 Jun

Los recuerdos a veces golpean con zarpa de fiera y la melancolía se anida en lugares conocidos. Enrredandose en divagaciones que son como hojas caídas en un perpetuo otoño. Es en esos momentos, cuando no sabemos que haríamos por olvidar un tiempo en que quizás todo fuera a un ritmo distinto. No entro en valorar si mejor o no, pero desde luego radicalmente diferente.

 Añoranza extraña, al visitar un cine tan impersonal como esos adosados que rodean las ciudades. Funcionales, pero carentes de cualquier magia. Donde nada invita al recuerdo y si a salir corriendo en dirección al pasado

 Ya no existen cortinas que se abren para dar paso a la oscuridad, solo rota por el silencio de cien voces ahogadas al unisono. La carne viva al recordar esas incomodas butacas de terciopelo rojo, esa lamparas de araña colgando del techo y la linterna que como luciérnaga acomodaba a los últimos rezagados. El olor a palomitas y esas miradas que se buscaban con la complicidad de estar acudiendo a un momento magico

 Un ritual que se repetía cuando el cine era una puerta a los sueños de mucha gente y como no, también de robar un beso o rozar una mano de inocencia salvaje. Tiempos, que se apagaron ya muriendo en el limbo de la memoria. Sepultados por cuadrados espacios, donde todo esta diseñado siguiendo un patrón urgido por un enemigo de esto que alguno tipos raros todavía llaman cine.

 Todo cambia y dicen que la añoranza es de débiles. Tenemos que ser perpetuamente jóvenes y simpáticos ,como si hubiera algo malo en ser triste. Hacer deportes extraños o sencillamente vestirnos como mamarrachos para detener un paso del tiempo, por otro lado inexorable. Comer lechugas y decir que dos y dos son cinco, aunque veamos claramente que son cuatro. Tiempo modernos estos……. donde los mercaderes dominan un mundo en el que poco mas que un numero somos y que el cine indudablemente no le es ajeno.

 La película, algo de mutantes y estaba entretenida…..

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14 comentarios

Publicado por en 15 junio, 2011 en Cine

 

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14 Respuestas a “DESDE EL CINE….LUZ DE GAS

  1. uraniaenberlin

    15 junio, 2011 at 22:29

    Estoy de acuerdo contigo plared…No puedes haber expresado mejor esa llamémosle nostalgia o simplemente recuerdo evocador por esas salas de cine con sabor a lo auténtico…aunque luego la película de turno fuese mala, regular o buena…pero que paladeabas (con miel o hiel) de prinpicio a fin..Una vez más, que tiempos aquellos…sí…de la butaca de gallinero, principal o de patio (como bien dices, de asientos aterciopelados que le daban un aire añejo y también confortable, por qué no). La del cine de doble sesión contínua o arte y ensayo…Por 25 pelas…de 4 de la tarde a 10 de la noche…repitiendo pase….como era debido. Ese ritual de las cortinas desplazándose cadenciosamente….la música de fondo (clásica o los hits del momento..¡deja terminar la canción capullo!)…el movierecord…esos acomodadores/as a veces enfurruñados…con su linterna para los más rezagados y tardones…los cortes en películas cuya copia era indecente y los silbidos y abucheos de turno…..y hasta, si me apuras, ese NO-DO ciertamente hilarante (aunque esto suena a tiempos de caverna).

    Tengo que reconocer que abandoné hace tiempo mi interés por asistir a las salas de cine…Cuando empezaron las palomitas, la partición de las grandes salas de antaño en microsalas horteras mal insonorizadas e incómodas. Y, claro está, cuando el cine era la expresión de la decadencia más palpable….Hubo un tiempo en que resultaba gratificante y bello asistir a una proyección cinematográfica…Era un ritual casi inolvidable…

     
    • plared

      16 junio, 2011 at 6:57

      Con todos esos incovenientes como se hecha de menos esa magia que tenian esas inmensas salas de cine. Las dobles sesiones donde se proyectaba normalmente una pelicula conocida y otra que no la conocia ni cristo. Verdaderas joyas algunas de las consideradas relleno, que de otra manera nunca hubieran llegado a la pantalla. Los cines de estreno y sus colas inmensas para ver la pelicula de exito reciente,los comentarios posteriores y esa complicidad que se daba en los cines de arte y ensayo. Donde por cierto normalmente habia cuatro gatos, eso si, si ahora lo comentas todo el mundo los visitaba
      En fin, magia en esas salas decadentes, decoradas la mayoria de forma barroca o victoriana y la cutrez de los cines de segunda fila. Ahora añorada por la temible pulcritud de esas multisalas de centro comercial, donde no hay movirecord, ni acomodador, ni tan siquiera esa taquillera preciosa que te sonreia mientras te daba la entrada y bajto te decia…..es un petardo esta pelicula…… ahora simplemente 8 euros y con cara de querer salir de ahi pitando a la discoteca de moda

      Saludos y pasate mas por aqui que tus comentarios siempre se agradecen

       
  2. Sandro Fiorito

    16 junio, 2011 at 13:13

    Yo he llegado más tarde al mundo y mi juventud me impide ver con el mismo nivel de nostalgia este tipo de salas de cine, pero desde luego recuerdo que de pequeño acudía a las salas invadido por una extraña sensación de encontrarme ante lo desconocido, ante palacios inmensos cuyas gigantescas pantallas emitirían películas que, con indiferencia de su calidad, para mí serían magníficas. Sólo por salir desde aquel lugar tan maravilloso.

    Sí que llegué a tiempo para ‘disfrutar’ con unas butacas el cuádruple de incómodas que las de ahora (en Madrid, si vas a Kinépolis o el Cine Proyecciones, desconoces directamente la sensación de incomodidad). De cines que antes eran lugares exclusivos casi destinados a ocasiones especiales y que ahora se han convertido en un “24h” que busca toda forma de hacer dinero. La tecnología, las nuevas pantallas, las nuevas butacas, el 3D, el preciosismo de los nuevos edificios habilitados para los cines, todo está muy bien y va ligado a nuestro inevitable progreso, pero la magia ya se ha perdido…. casi del todo.

    Afortunadamente, sigo logrando entrar en algunos cines y notar cómo no soy yo el que entra en ellos, si no que ellos entran en mí. Noto el cine más pequeño del mundo puede convertirse en el más grande sólo por el misterio y respeto que me produce ir a ver cualquier película.

    Excelente artículo, Plared. Está narrado de una forma muy lírica, directa y transmite tristeza, una tristeza que evoca que hay algunos momentos que ya no se repetirán jamás. ¿Llegará algún día en el que echaremos de menos las multisalas de centros comerciales de hoy…?

     
    • plared

      16 junio, 2011 at 14:07

      Tal y como van las cosas, seguro que ese momento que planteas llegara y te veo con 40 años diciendo lo mismo que nosotros y evocando los multicines de ahora. Es curioso pero de un tiempo a esta parte casi todo cambia y no precisamente a mejor.

      Y es una pena que alguien que tiene una pagina como la tuya no haya conocido lo que comentamos. Estoy seguro que te hubiera encantado esa sensacion que teniamos al entrar en un cine, casi de fiesta pagana o religiosa, segun las ideas de cada cual. O esa cercania que se daba con la misma taquillera o la incomodidad que desgraciadamente se daba muy a menudo, de no tener cambio para darle al acomodador….. Cosas que entonces no valorabamos, pero que hoy como pequeños detalles que con su perdida se hacen grandes…añoramos.

      Saludos y ya sabes que gente como tu, es siempre agradable de leer

       
  3. Universo de A

    16 junio, 2011 at 22:33

    Es totalmente cierto, y los pocos cines con encanto que quedan están desapareciendo (yo ya lo planteaba en este artículo sobre un caso desgraciada y absolutamente real: http://universodea.wordpress.com/2007/09/11/la-caida-de-los-palacios-del-cine/), pero afortunadamente aún quedan (al menos en Madrid), por eso debemos apoyarlos yendo a ellos y no a las grandes superficies comerciales; porque sinceramente, la supervivencia de la sala en cine ya es hoy día de por si complicada, y para estas aún más. ¡Nos escribimos!

     
    • plared

      17 junio, 2011 at 0:27

      Si A, los cines como los conocimos desaparecen ante el avance de la especulacion, la falta de competividad y tambien y quizas sea el factor mas determinante. La perdida de publico, ya sea por interes cinematografico o simplemente por no haber sabido adaptarse a los gustos actuales. Que indudablemente van por otros derroteros.

      Al final los mayores culpables nosotros, su publico que de una manera u otra, dejamos de acudir a ellos. Algo parecido a las pequeñas tiendas, todo el mundo dice que les encanta y que las prefieren a las grandes superficies, pero la realidad es que donde se compra es en estos mastodontes y no en las otras….. Lo que no quita que lloremos su perdida, curioso y cambiantes estos tiempos en que nada realmente es lo que parece

       
  4. ALTAICA

    17 junio, 2011 at 0:13

    El cine es mi padre. Todavía recuerdo con frescura impoluta aquellas producciones italo británicas horribles de aventuras mitológicas que le obligaba a ver, siempre cogidos de la mano. Todos los sábados ibamo al cine, desde niño, y ahora pienso que en realidad estaba tan pegado a él que éramos solo uno. Mi amor por el cine, así como tantas cosas, se lo debo a él, al que espero parecerme aunque sea en un cinco por ciento. Su pasión por el cine, su biblioteca con miles de volúmenes, su independencia vital y moral, pero sobre todo un corazón de tamaño no conocido, reflejan a quien supo adentrarme en los grandes clásicos, esto es, en el verdadero cine.

    Los viejos cines, los terciopelos, las linternas, el nodo, la censura, las valoraciones religiosas, los acomodadores…, todo eso también, pero el cine es mi padre y yo un humilde alumno que jamás le llegará a la altura de las zapatillas que suele aún usar, no por conocimiento, que también, sobretodo por humanidad. Un abrazo Plared y emotiva crónica de no solo viejos recuerdos, más aún de tiempos que jamás volverán, pues ya todo me resulta demasiado impersonal.

     
    • plared

      17 junio, 2011 at 0:34

      Altaica, querido amigo, todo se desvanece, esa la unica realidad. Los que conocimos otro mundo mas personal, quizas andemos algo perdidos ante la falta no solo de ideales, de valores y que palabras como honor y fidelidad, deberian de eliminarse del diccionario por falta de uso.

      Mi padre como el tuyo me inculco el placer de la lectura, la biblioteca de casa tambien era variada. Me enseño valores que todavia hoy conservo y muchas cosas que harian reirse a los mas jovenes. El gusto por el cine no, quizas por las del oeste, que recuerde nunca vio una pelicula que no fuera de ese genero. Emotivo como siempre tu mensaje y que decirte mas que ya sabes donde estoy, en esta pagina o cualquier noche en que los recuerdos sean plomo en vez de corcho. Un abrazo y a mejorarse….

       
  5. Javier

    17 junio, 2011 at 14:01

    Es cierto, añoramos aquellos viejos cines que tanta felicidad nos han dado.
    En todas las ciudades, incluso en los pueblos existían estos cines llenos de encanto, de magia, de misterio incluso.
    Cines de sesión continua.
    Cines en el que nos olvidábamos de la larga noche de piedra que seguía asfixiándonos en el exterior, en la calle. Allí estábamos seguros.
    Sí, ya no se hacen cines como aquellos, ahora se construyen para niños que comen palomitas y hacen sonar sus móviles, mientras contemplan películas sin talento.
    Bueno, tenemos los dvd’s de los clásicos.
    Apaguemos las luces y volvamos al pasado.

    Saludos.

     
    • plared

      18 junio, 2011 at 1:00

      Todo cambia y todo se pierde. Pero de momento nos queda la añoranza, llegara un dia en que ya no quede nada ni que añorar. ….
      Indudablemente todo se ha rendido al marketing y estos viejos cines les ha pasado lo mismo que a los grandes productores de antaño. No hay sitio para los dinosaurios, por la sencilla razon de que en cierta manera, vivian lo que hacian. Ahora numeros y mas numeros, lo demas lagrimas en la lluvia.

      Saludos y buena pagina la tuya….

       
  6. babel

    18 junio, 2011 at 18:10

    Yo el cine con nodo, telón y lámparás de araña nunca llegúe a verlo, pero sí la sala del centro de la ciudad, hoy convertida en Zara o McDonalds, porque para ir al cine ahora hay que ir a un centro comercial de las afueras a una multisala oyendo móviles y todo tipo de lindezas. Sí que llegué a las salas de re-estreno, donde nos metíamos toda la tarde y echaban tres películas, la nueva y otras dos pasadas de moda, gracias a aquella época conozco algo de cine clásico. En mi ciudad queda un cine que proyecta peliculas en VO, no se puede comer en las salas (tiene cuatro) y de vez en cuando hay un cineforum. Además está la filmoteca, e internete, pero la verdad, no es lo mismo, a mi me gusta el cine en pantalla grande.

    Un saludo

     
    • plared

      19 junio, 2011 at 1:29

      El cine como dices Babel, en pantalla grande y con buen sonido. Hay otros sucedaneos, pero no son cine. Agradable de ver una pelicula en una buena tv y con sonido envolvente…pero como coincidimos casi todos…..la pantalla grande es eso….grande.

      Y calro, las sesiones continuas siempre permaneceran en nuestra memoria. Saludos Babel

       
  7. izasperiodista

    17 octubre, 2011 at 14:17

    Que razón tienes!!! Todo cambia con el paso del tiempo y es algo inevitable. Pero al menos podrían dejar en el camino algo característico, algún recuerdo… y no borrar todo de un plumazo como sí nunca hubiera existido. En fin! y todo para convertir las cosas en negocios aun más atractivos… Pero esto no solo pasa con los cines sino, con las películas también. Una pena…

     
    • plared

      18 octubre, 2011 at 1:10

      Tiempos de mercaderes estos, donde no somos mas que números a los que sacar un rendimiento. Todo se mide por su valor real, lo demás tanto espiritual como sentimental, pasa a un irremediable segundo plano. Tiempos cambiantes, que funcionan a una velocidad, que se me escapa, que ni quiero ni puedo seguir. Aun así, poco queda para el sentimentalismo, quizás solo la añoranza de un pasado, que no se si sera mejor o peor, pero sin ninguna duda mucho mas tranquilo y sosegado.

      Sin duda son malos tiempos para la lírica y al igual que esos viejos cines que caen bajo el impulso de multisalas sin alma en medio de complejos con menos alma todavía. Caen las películas empujadas por eso que llaman consumo instantáneo o falsa comodidad. Y en otro orden de cosas, se olvidan los paseos de antes, las sobremesas interminables en las que se discutía sobre cualquier cosa al amparo de un café y una copita. Todo en aras de una prisas creadas para que olvidemos que en el fondo, nuestra mision es ser meros números y que los logros conseguidos, son meros espejismos que hay que olvidar, en post de algo que llaman mundo moderno. Prisas y mas prisas, para llegar en el fondo…a ningún sitio. Cuidate siempre

       

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